José Luis Sánchez
nació el 26 de mayo de 1974 en Laferrere, Provincia de Buenos Aires. En el seno de una familia trabajadora, en el que su padre trabajaba en un reparto de garrafas de gas comprimido.

Desde pequeño comenzó a jugar al fútbol, ya demostraba un gran dominio del fulbo y de una pegada formidable. Fue en el club de sus amores, Deportivo Laferrere donde realizó las inferiores y debutó en Primera División a los 19 años, el 26 de noviembre de 1993, en un clásico contra Almirante Brown por un encuentro de la Primera B Nacional. Su primer gol lo hizo contra Colón en un 1-6 de Lafe. En esos tiempos nacería la leyenda: Garrafa.

En 1998 fue transferido a El Porvenir, club que con la dirección técnica de Ricardo Calabria. lograría el ascenso a la Primera B Nacional. En ese torneo Garrafa fue la figura más destacada de la divisional.

Luego del título en 1999, emigra al fútbol uruguayo al club Bella Vista. Allí consiguió la clasificación para la Copa Libertadores de América que no pudo disputar debido a una enfermedad de su padre, que lo obligó a regresar a la Argentina en el año 2000.

Después de 7 meses de estar alejado de las canchas, retorna al fútbol en el Club Atlético Banfield Allí se convierte en la figura del equipo campeón invicto de Mané Ponce que asciende a Primera División en 2001, donde desarrolla la mejor parte de su carrera. Cuatro años mas tarde logra jugar la Copa Libertadores, alcanzando un histórico 7º puesto en la competición. Luego de una serie de lesiones y una operación, es absurdamente dejado libre por Banfield. Lo que le permite en ese 2005 volver a jugar en el club de sus amores, Deportivo Laferrere.

Garrafa nos dejó físicamente el 8 de enero de 2006 a los 31 años, luego de un accidente sufrido mientras realizaba acrobacias en su motocicleta en la puerta de su casa. En total, su carrera contabiliza 261 partidos jugados y 70 goles.

Tenía un talento considerado en la jerga como de Papi Fútbol, el cual le permitía gambetearse a sus marcadores en espacios reducidos, o realizar pases inesperados en lo que se dice una baldosa.

Fue dueño de un fuerte carácter, que le permitía agrandarse en los partidos más difíciles (“Yo no pierdo las finales”, aseguraba). Es muy conocida la anécdota de su convocatoria para jugar en el Boca de Carlos Bilardo en 1996, y que éste, al verlo conducir su motocicleta a gran velocidad, decidió descartarlo del plantel de ese club.

Alejandro Dolina es una de sus más fervientes admiradores, y lo calificó como el “Símbolo del Potrero”.

Nos hizo reir, disfrutar, soñar y llorar dentro y fuera de una cancha. Nos enseñó a ver el fútbol con sus ojos, con ojos del pibe de potrero. Sencillo, pícaro, atorrante de un barrio humilde lleno de pasión. Le dio vida a la pelota y llenó gargantas de goles. El fútbol perdió a un hijo predilecto, lejano del jet-set y el marketing que impera en estos dias.

Jamás se olvidará su nombre y los que lo vimos jugar narraremos por años sus proezas para que todos disfruten de sus andanzas. Eternamente, Garrafa.

 

Sobre este sitio

Fue creado por la producción de “El Garrafa, una película de fulbo” en 2012, y posteriormente donado a la familia de José Luis, únicos propietarios del sitio oficial de homenaje a Garrafa.